reseña histórica
El 6 de octubre de 1976, por Resolución Nº 2.350 del ex Consejo Nacional de Educación Técnica, se crea la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 7, (E.N.E.T. Nº 7) “Centro Nacional de Formación Profesional” estableciendo su funcionamiento en convenio con la Municipalidad de Santa Fe en un predio lindero al que actualmente ocupa el edificio escolar, en Bv. Pellegrini al 3800, donde antiguamente se encontraba uno de los tres primeros cementerios de la ciudad.
Efectivamente hasta 1.890 en la ciudad había tres cementerios: uno en el Seminario de Guadalupe, otro en el actual Colegio Nacional Simón de Iriondo y el tercero en patio trasero del Parque Juan de Garay que dejaron de funcionar hacia 1.892, año en que se inaugura el Cementerio Municipal. En la actualidad parecería inaudito, una utopía, pero fueron los primeros docentes los que comenzaron con carretilla y pala en mano, las tareas de rellenado del terreno, cimentación, elevación de paredes, techumbres, electricidad, plomería y cloacas.
Como hecho anecdótico, los maestros/constructores recolectaban antiguos restos humanos que luego eran trasladados al Cementerio Municipal. Fueron una clase rara de docentes: albañiles, electricistas, herreros, carpinteros, plomeros…. gente que hoy podrían considerarse extraños, ellos levantaron su propia escuela, cobrando su entonces pobre sueldo de maestro en “Nación”, sin comodidades, sin quejarse por las condiciones de trabajo, del tiempo, pero con vocación y mucho amor por la docencia. A ellos les debemos lo que hoy tenemos, lo que hoy somos.
Su legado es ejemplo y nuestra meta, completarlo y perpetuarlo. Uno de los fundamentos educacionales para esta importante creación radicaba en que la ciudad de Santa Fe, no poseía suficientes escuelas de oficios, la demanda de mano de obra calificada local no era satisfecha por el sistema educativo en nuestro ámbito. Por otra parte la Ley Nº 1.420 de Educación que regía entonces, solo contemplaba la obligatoriedad del Nivel Primario de Educación, por lo tanto los jóvenes y adolescentes que por diversas razones no podían acceder o desertaban del nivel secundario y que necesitaban una alternativa válida para desarrollar sus potencialidades, habilidades intelectuales y destrezas manuales encontraban una nueva oportunidad, la de desarrollarse para insertarse eficazmente en el mercado laboral y el Centro de Formación Profesional aparecía como la entidad responsable de ofrecer cursos de capacitación, en forma acelerada de futuros operarios que demostraran condiciones e interés en el aprendizaje de diversos oficios.
A diferencia de las Escuelas de Educación Técnica tradicional, toda la capacitación estaría orientada en lo práctico y basada en las necesidades del entorno local y regional, con la aplicación de los novedosos y acelerados métodos de enseñanza, que apuntaban como hoy, a que los alumnos consigan en forma rápida el dominio de oficios que requerían mucho más tiempo para su aprendizaje. Para ese entonces el moderno “Método Activo” de enseñanza – aprendizaje se había puesto en práctica en diversos países del mundo con extraordinario éxito, rescatando las principales bases psicológicas del aprendizaje y re orientándolas a la enseñanza de Oficios, a la Didáctica de la Enseñanza en el Taller. El sistema consiste en dirigir la enseñanza al objetivo principal, es decir aquel que el oficio exige, en situación similar a las condiciones reales, con la participación activa del alumnado, desmembrando cada situación de trabajo en “Técnicas Operativas” y “Técnicas de Mantenimiento”, además del conocimiento de las máquinas, herramientas, interpretación de planos, Higiene y Seguridad, Gestión, etc.

































